La realidad de la desventaja educativa

Publicado: martes 31 de enero de 2012
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Mientras que afuera el resto de la clase aprovecha el recreo, Alejandro y Olivia, estudiantes del segundo grado en Hillsdale Elementary School, obedecen atentamente las instrucciones.

Deanne Willie, especialista en lectura, trabaja con ellos ayudándolos a leer detenidamente cada palabra en el enunciado: "A Nut in a Cup".

Al poco tiempo, los estudiantes regresan del patio, atravesando un pasillo adornado con palabras claves: "Identifica", "Predice", "Calcula" – mensajes especialmente escogidos para que los empleen en el trabajo diario y que les ayudarán a responder acertadamente la evaluación anual, CRT que se realizará en junio.

Particularmente, la escuela Hillsdale, atiende a un gran número de niños en desventaja social – alrededor del 80% de sus estudiantes califica para almuerzos gratuitos o a bajo costo.

La escuela Hillsdale, ubicada en West Valley City, depende en gran medida de fondos federales para contratar a especialistas como Willie, y proveer los servicios que mantienen al plantel en funcionamiento.

Como cualquier otra escuela pública en el país, el financiamiento federal se rige bajo el programa "No Child Left Behind" y está ligado directamente a los resultados que se obtienen de las evaluaciones.

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En este mes "No Child Left Behind" cumple una década de existencia. El revolucionario programa nació para cerrar la brecha entre el derrumbado sistema educativo de EE.UU. y el resto del industrializado mundo; no obstante, su objetivo inicial – lograr que todos los alumnos de las escuelas públicas del país se pusieran al corriente en matemáticas y lectura para el año 2014 – está lejos de cumplirse.

John Jesse, director de evaluación de la Utah Office of Education, sostuvo que la meta señalada para el 2014 fue "un objetivo poco realista".

Las minorías, las clases socioeconómicas menos favorecidas, los estudiantes de idioma Inglés y aquellos con discapacidades mostraban un aprovechamiento académico menor al resto de sus compañeros en el año 2001.

"NCLB" tenía la intención de reducir la brecha, pero diez años después, el abismo sigue presente.

De acuerdo con Jesse, "…estadísticamente no sé que se podría decir, en todo el Estado", la diferencia se ha convertido en una brecha en Utah.

Mientras tanto, en el U.S. Department of Education y en el Senado del país, suenan los reclamos para encontrarle alternativas a la ley "NCLB".

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