Los molinos de viento de Cervantes en escena en Salt Lake
El estreno el viernes pasado del "Don Quijote" del Ballet West se vio realzado por el sorpresivo debut de Beckanne Sisk, de diecinueve años, una figura verdaderamente prometedora, a juzgar por la ovación de pie que recibió al finalizar la pieza. Es increíble que hace apenas un año fuera aprendiz del ballet.
El artista principal Christopher Ruud interpretó a un vigoroso y animado Basilio, mientras que Sisk, en el papel de Katri, debutó en escena como protagonista.
Sisk procede de Longview, Texas, y, por lo que parece, la descubrió el director artístico de B.W., Adam Sklute, hace unos años. Se incorporó al Ballet West II en 2010, pasó en 2011 al Ballet West y la semana pasada triunfó en la nada fácil tarea de seducir a los entusiastas del ballet de Salt Lake City con su técnica, su energía y su pasión juvenil.
Sisk se desempeñó de forma notable en el doble papel de Kitri y de la personificación de la mujer perfecta de Don Quijote, Dulcinea. Fue el centro perfecto de una producción animada, y por momentos muy graciosa, del tan popular clásico español.
Sumada al vestuario colorido y a la vibrante música de aire español de Ludwig Minkus bajo la batuta del director Terence Kern, la producción de "Don Quijote" del Ballet West plasmó de manera soberbia la fuerza y la alegría de uno de los grandes clásicos.
La magia española dominó la primera escena del tercer acto, cuando los matadores -liderados por el hábil Espada el Toreador, que encarnó Tom Mattingly- ejecutan una recia danza de tono flamenco con taconeo y palmas que fascinó al público.
El placer de este "Don Quijote" lleno de gracia, agilidad y arte es un perfecto reflejo del clásico de Cervantes.
"Don Quijote" puede verse hasta el 17 de febrero en el teatro Capitol .









