Los brazos del campo americano

Publicado: sábado 18 de febrero de 2012
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La pobreza y la falta de oportunidades de trabajo, son suficientes para que una persona o una familia piense en mudarse a otro país en busca de trabajo.

El programa de los braceros, entre 1965 y 1986, se constituyó en la puerta de una nueva vida para cientos de miles de hombres que viajaban al país vecino, en busca de un trabajo con el cual puedieran darle una mejor vida a sus familias.

El apogeo de la oportunidad de llegar a los Estados Unidos como bracero, se iba apagando después de dos décadas de un acuerdo bilateral, cuando México dejó de ser tratado en forma especial y nace otra regla migratoria.

México pasa a ser tratado como todos los otros países, con cuotas de visas que tienen que manejar anualmente. A este punto, los trabajadores que estaban en los campos, pasaron a ser indocumentados y por lo tanto, se hacían susceptibles a la deportación.

Sin embargo, la necesidad de la mano de obra existía, así como las manos trabajadoras que estaban dispuestas a seguir pasando angustias y humillaciones con tal de poder llevar unos dólares, a sus familias.

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Es el caso de Baltazar Baeza Gómez, quien en los sesentas, llegó a trabajar en los campos de California, luego se trasladó a Idaho y finalmente se quedó en Utah.

Era miembro de una de las cuadrillas que entraron como braceros. Después de trabajar por varios años, no le renovaron la visa de trabajador temporal, pasó a ser indocumentado, y quedaba sujeto a la deportación.

Sin embargo, en esa época, el Gobierno de los Estados Unidos les dio la oportunidad a personas como Baeza Gómez, para que sus empleadores los pidieran, los Estados Unidos les otorgaría su residencia y podían seguir trabajando en el campo para proveer a la familia.

"Fueron tiempos duros, porque cada que podía, iba a visitar la familia y luego me regresaba. Sin visa, hubiera sido imposible. Luego poco a poco fui trayendo a mi familia", comenta.

Para poder mantener su familia unida, su esposa e hijos, tan pronto como pudieron, pasaron la frontera y vivieron como indocumentados por muchos años, hasta que finalmente, él les pudo sacar sus visas de residentes.

A pesar de esta medida, el problema migratorio continuaba y los trabajadores indocumentados seguían engrosando las filas, al no tener patronos que estuvieran dispuestos a patrocinar a sus empleados.

Nace la visa H2A

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Utilizando el programa de las visas H-2A, Blas Castillo poda arboles en la finca, Cherry HIll Farms en Santaquin el lunes, 17 de octubre, 2012. Utilizing the H-2A visa program, Blas Castillo prunes fruit trees at Cherry Hill Farms in Santaquin Monday, October 17, 2012.

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