Gases Mortíferos Dentro de la Casa

Reinaldo Escobar, El Observador de Utah

Publicado: martes 18 de mayo de 2010

Rosa Méndez vive con su familia en una casa móvil. Sentía fatiga prolongada, náuseas y dolores de cabeza permanentes que inicialmente atribuyó al trabajo excesivo.

No le prestó mayor atención a su malestar, hasta que nació el pequeño Juan y empezó a notar que sus pies estaban ligeramente morados y la piel de su rostro, adquiría una tonalidad rosácea.

Como los Méndez, muchas son las familias hispanas que pueden estar padeciendo síntomas parecidos, sin saber exactamente porque o pensando que se trata de otro tipo de dolencias.

Según las estadísticas el 65% de las casas móviles certificadas por el Housing and Urban Development (HUD) en Estados Unidos, están habitadas por familias hispanas.

Un patólogo especializado en pediatría y medicina forense, ha dedicado muchos años de su vida a denunciar el peligro que representan las casas móviles, para la salud de sus habitantes.

Tom Rodgers, ha escrito muchas comunicaciones al gobierno federal, para denunciar el diseño defectuoso de estas unidades de vivienda que tienen a solo 3 pies de distancia el ducto inductor de oxígeno y la chimenea, por la que sale el gas de las plantas de energía que las alimentan.

El gas expelido es empujado por el viento y vuelve a ingresar nuevamente, por el ducto inductor dentro de la vivienda viciando el aire que respiran sus habitantes.

Como un cruzado solitario, Rodgers, ha acudido en numerosas oportunidades a las autoridades federales y locales, así como a los medios de comunicación, para presentar la queja.

"Estas víctimas del monóxido de carbono son a menudo mal diagnosticadas y se les dice que padecen de leucemia, diabetes, desnutrición, depresión, falta de vitamina B12 y desórdenes endocrinológicos o genéticos", dijo Rodgers, la última semana, durante una visita a la redacción de El Observador de Utah.

Se trata de un envenenamiento lento y progresivo del que no son conscientes sus víctimas y cuyos síntomas son facilmente confundidos con otras afecciones menores.

El Dr. Joseph Fisher, un médico del hospital general de Toronto, atribuye al monóxido de carbono la alta tasa de envenenamiento fatal en Estados Unidos.

"Esta es la causa de cerca de 70,000 visitas en la sala de emergencia y de miles de muertes cada año, sin contar con que aproximadamente el 30 % de los sobrevivientes quedan con severos síntomas de anomalías sicológicas y neurológicas", agrega el galeno.

Según las normas establecidas por HUD, la distancia entre los dos ductos debe ser de mínimo 3 pies, sin embargo la American Gas Asociation, la National Asociation of Home Builders y la mayoría de los códigos estatales exigen de 12 a 14 pies.

Las regulaciones del International Mechanical Code establecen 10 pies.

Igual sucede con la altura que deben tener las bocas de los ductos con respecto al techo de las casas.

Los estandares de construcción establecen que deben tener entre 2 y 4 pies, para evitar que durante el invierno la nieve pueda cubrirlas.

Sin embargo, la mayoría de estas habitaciones no cumplen con esta reglamentación y el mismo HUD requiere tan solo de entre 6 y 18 pulgadas.

Rodgers, demostró en febrero del 2008 que una familia de Manti en Utah, estaba siendo víctima de envenenamiento a causa del monóxido de carbono filtrado en su casa.

De igual manera, denunció que los envenenamientos reportados como sucedidos a consecuencia del formaldehído en los damnificados del huracán Katrina, en realidad obedecían a la inhalación del monóxido de carbono.

Estas casas móviles entregadas a los sobreviviente de la tragedia, estaban certificadas como seguras por HUD.

Dado el reducido espacio de estas unidades habitacionales es muy fácil que cualquier filtración de monóxido de carbono, produzca hypoxia e intoxicación que pueden llegar a ser mortales.

Los elementos letales que componen los gases sobrantes y que son reponsables de este envenamiento perpetuo son el amonio, el methano, el hidrógeno sulfido y otros componentes sulfurosos y nitrosos.

Rodgers también acusa a las agencias de protección de menores que bajo la acusación de descuido, les quitan los hijos a estas familias que no cuentan con recursos para contratar un abogado.

"Se trata de un sistema perverso que les asegura el presupuesto, para el sostenimiento de su costosa burocracia a costa de la salud de las familias trabajadoras", dijo. .

rescobar@elobservadorutah.com