Utah Arts Festival es un encuentro cultural
El evento social económico y cultural del fin de semana, fue sin duda el Utah Arts Festival en Salt Lake City, Utah.
Se puede decir que el festival fue un verdadero despliegue de “arte”, al considerar el verdadero significado e interpretación de la palabra.
A través de la historia se han dado numerosas definiciones a lo que se considera arte. Escuchamos decir que el arte es el estilo, es la expresión de la sociedad, es la libertad del genio, es la idea, es la novedad, es la acción de vida.
Hasta el renacimiento, el arte sólo consideraba las artes liberales, mientras que la arquitectura, la escultura y la pintura eran consideradas manualidades.
Sin embargo, el arte ha sido considerado desde siempre un medio de expresión del ser humano a través del cual manifiesta sus sentimientos e ideas del mundo que lo rodea o de un mundo abstracto.
Al tener en cuenta este último punto, el Utah Arts Festival fue todo un éxito. Las formas, la textura y los colores estaban presentes en cada rincón, ya fuera representada en una pintura, una escultura, un jarrón, un tapiz, joyas, y hasta danza y música.
Nuestra herencia
No podía faltar en la feria artesanal, la representación de la cultura hispana. Con su gran despliegue y muestra de tapices de todos los tamaños, Mel Méndez, llega a Salt Lake City, desde Arizona, trayendo su arte y herencia que recibiera de sus antepasados.
Mel aprendió el oficio del telar de sus padres en un pequeño pueblo en Oaxaca, México, llamado Ttotitlan del Valle. Toda la familia por parte de su padre han sido artesanos dedicados al tejido en telar.
Mel comenzó su oficio cuando tan solo tenía 12 años de edad y lo aprendió viendo a sus padres desde que estaba muy niño. A medida que ha pasado el tiempo, con la guía de sus padres ha ido perfeccionando el oficio hasta el punto que el mismo ya diseña sus propios dibujos ya sea en el telar o en papel y luego lo lleva al telar.
Sus productos se distinguen por estar elaborados ciento por ciento con lana de y usa un telar de dos pedales que fue introducido por los españoles en el momento de la conquista a los habitantes de Zapotec, México.
“Me siento muy feliz de poder estar en Utah y poder traer parte de nuestra herencia”, comenta Mel.
Su esposa también lo asiste en este oficio y sus dos hijas ya están aprendiendo a tejer en los telares, asegurándose de esa manera que su profesión siga perdurando en las generaciones futuras.
Percusión callejera
Por otro lado, un grupo de jóvenes ingeniosos, deleitaron con sus ritmos peculiares, pero muy precisos emitidos por medio de ollas, baldes, tapas, tubos de PVC, canecas y otros materiales reciclables.
Ritmo que no semejaba ninguna tonada en particular, sin embargo llamó la atención de grandes y chicos, por su originalidad y profesionalismo con que fueron ejecutadas las diversas interpretaciones musicales.
Dentro de las piezas musicales ejecutadas se destacaron los acompañamientos de los ritmos de hip-hop, zamba, disco-tecno y la influencia afro-cubana.
“Ejecutar esta clase de música no es fácil. Es muy técnica y complicada por la precisión en su ejecución”, comenta Josh Sohn a OKespañol.
Son cuatro los integrantes del grupo y dos de ellos son graduados en música de la University of Utah.
“Es algo nuevo en Utah. Nosotros mismos hacemos nuestras composiciones, luego ensayamos y cada cual va agregando su propio toque y personalidad a la canción”, agrega muy entusiasmado Josh.
Las tapas de olla de vidrio colgadas a un armazón metálico sirven para los sonidos suaves y agudos, mientras que una caneca de cartón da el sonido bajo y fuerte.
En su ejecución final, Josh Sohn, Wachira Waigwa-Stone, Jeremy Prows y Andrew Nelson, realizaron un solo en la batería la cual tenía ollas de aluminio y un botellón plástico que se utiliza para almacenar agua.
De esta manera SLAPercussion demostró que se puede hacer excelente música con instrumentos muy económicos.
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